4.-Identidad
Sexual en la Adolescencia
En los inicios de la pubertad
se produce el segundo proceso de identificación sexual, en que este sexo “asignado
y atribuido” durante la niñez se hace parte
de la identidad personal del adolescente.
Este proceso, que puede
haberse desarrollado sin contratiempos en la primera infancia,
puede sufrir algunas alteraciones propias de la etapa del
desarrollo en que se encuentra el o la joven. Recordemos
que la adolescencia es un período
en que se transita desde la niñez a la adultez, desde
una escala de valores impuesta hacia una construcción
de mis propios valores y creencias, por lo que el adolescente
es un “ser en construcción” en medio del
caos que significa, no solo para él sino también
para sus padres, dejar de ser niño y comenzar a ser
adulto.
En este período es habitual que algunos jóvenes
sientan una fuerte atracción y experimenten estados
afectivos intensos respecto de personas de su mismo sexo,
(homo afectividad) lo que no debe interpretarse jamás
como una tendencia homosexual, sino como una etapa transitoria
que debería terminar para dar lugar a atracciones
heterosexuales. El darle una connotación de homosexualidad
a este tipo de atracción puede inducir al adolescente
a tener conductas homosexuales como una confirmación
personal de aquello que todos le suponen.
También puede aparecer en este período conductas
lésbicas que se deben, más que a una tendencia,
a la imposibilidad de establecer relaciones afectivas con
varones debido a una “homofobia”, es decir, un
odio al género masculino producto de situaciones traumáticas
de abuso y violencia.
Una situación especialmente delicada se da en aquellos
adolescentes que han erotizado, de alguna manera, la relación
con el padre del sexo complementario. Ya sea por relaciones
en que el rol filial se desdibuja y aparece el hijo como
un reemplazo al cónyuge ausente o poco cariñoso
o por maneras inadecuadas de expresar físicamente
los afectos entre el adulto y el hijo, la relación
padre/hija o madre/hijo se erotiza y el joven empieza a ver
a su madre como mujer y, por lo tanto, ve en otra mujer a
su madre, en el caso del varón, por ejemplo. Frente
al temor atávico al incesto, el joven inconscientemente
se castra y no se permite amar a una mujer, porque ve en
esa mujer a su madre. Lo mismo puede suceder con una joven
que, al amar y sentir atracción sexual por un hombre,
se siente incestuosa, ya que ve en ese hombre a su propio
padre.
Finalmente, una sexualidad
cuyo único sentido es
el placer, también puede ser causa de conductas homosexuales
en la adolescencia que tampoco nos hablan de una tendencia
homosexual sino más bien de un deseo de explorar y
experimentar que nada tiene que ver con la identidad del
joven.
Como conclusión, podemos decir que en la adolescencia
la identidad sexual no está completamente definida, ya
que el joven está todavía “en construcción”.
Por lo mismo, no se puede hablar de una tendencia homosexual
definida en un adolescente, aunque se presenten conductas ciertas
circunstancias que podrían fortalecer una posible tendencia
futura.
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