6.-El valor de la
sexualidad en el matrimonio
La sexualidad humana es
paradojal, es decir, la podemos vivir como seres integrados
y hacerla una comunicación
amorosa de toda nuestra persona, o la podemos vivir en forma
desintegrada, sólo como la expresión de un
deseo o impulso o, incluso, transformarla en un instrumento
de control y explotación.
Puede manifestar lo mejor
o lo peor de mí, lo más
noble o lo más bajo.
Entre ambos extremos, se
encuentran una serie de conductas, que van desde la violencia
y el abuso sexual hasta el sexo por amor, pasando por la
masturbación, la pornografía,
el sexo casual, el sexo por enamoramiento, todas expresiones
de la sexualidad humana.
Pero en una relación estable o de matrimonio también
podemos vivir nuestra sexualidad de distintas formas, de
un modo más o menos humanizado, por ejemplo:
Sexo
impulsivo o impositivo (casi por instinto, poca ternura y
respeto, obligación)
Sexo poco libre (por deber y temor)
Sexo utilitario (por obtener algo a cambio, no sólo dinero, sino
mayor control o libertad)
Sexo tranquilizador (busca el relax, lo que no es malo en sí,
pero es cuestionable cuando se hace solo por esto).
En cambio, cuando el Sexo es por Amor, se combina
el impulso con la ternura y suavidad, se busca el placer
de ambos, se está abierto a que a veces se diga si
a pesar de no querer y otras veces se diga no, ambos como
una decisión personal. Puedo decir “no” sin
sentir culpa, y “si” no por deber, sino por darse
libremente.
En todo encuentro sexual
se juega toda la persona y es uno de los lugares donde
se dirime lo más humano. Ahí,
en la cama, está presente todo al descubierto: el
cansancio, las rabias, los resentimientos, vergüenzas,
los miedos, los sueños e ideales, la necesidad de
contacto, de intimidad, amor, reconocimiento, atracción.
Es por esto que para que realmente sea una expresión
de amor se necesita de conocimiento mutuo, comunicación
y compromiso de estar dispuestos a jugárselas el uno
por el otro.
De las decisiones personales
y no de las condiciones dependerá si
los encuentros sexuales los vivimos más cerca de lo
humano creador o de lo deshumanizador.
Que el placer sexual siempre
esté al servicio de
la relación y no la relación al servicio del
placer esto es lo que nos hará ir construyendo una
vida sexual más humana, libre y que perdure en el
tiempo.
SEXO POR AMOR
No todo acto sexual es una
expresión de amor. Se
requiere de hacer un proceso en el conocimiento, comunicación,
comprensión y compromiso mutuo, el cual comienza en
el pololeo. A esto llamo “El proceso de las cuatro
C”.
Para llegar a amar se requiere
del Conocimiento de uno mismo y del otro. Se necesita de
saber quién soy, para dónde
voy, cuáles son, más o menos, mis defectos
y cualidades, gustos, valores y creencias y así lograr
un justo amor de si mismo. A su vez, el individuo tiene que
ser capaz de ir conociendo al otro: sus gustos, habilidades,
defectos, costumbres, creencias, sentimientos, ideales, historias
personales. Sólo en el verdadero conocimiento de si
mismo y del otro podemos ir construyendo un verdadero amor.
Para conocerse se necesita
ir dando pasos en una Comunicación
más profunda, en donde lo que se va comunicando no
es lo que se vive, sino cómo se lo vive uno, lo que
nos pasa interiormente, de manera de ir, mostrando con las
menos máscaras posibles, las rabias, envidias, alegrías,
sueños, agrados y desagrados. Ser honestos y transparentes
consigo mismo y el otro es lo que va ayudando a perder el
miedo a ser uno mismo y dejar que el otro sea lo que es,
lográndose así una mayor intimidad.
Cuando nos mostramos tal
cual somos nos podemos ir Comprendiendo mutuamente. Del
conocimiento nace la benevolencia y la aceptación,
porque se comprende que el otro o la otra actúa de
tal o cual manera no porque nos quiere herir o dañar,
o porque no nos ama, sino porque se entiende que muchas de
sus conductas y actitudes tienen que ver con una historia
de vida, con carencias, con anhelos no resueltos, con temores
a veces incomprensibles para el que los sufre. Es gracias
a esto que se va logrando la complicidad y la confianza y
de este modo, se está en condiciones de tomar una
decisión verdadera y que pueda perdurar en el tiempo.
El Compromiso es una actitud
interior del ser humano de tener la disposición y decisión de jugárselas
por esa otra persona, pase lo que pase y de ser explicitado
abiertamente ante si mismo el otro y la sociedad por medio
de los ritos respectivos. Sólo quien se compromete
libremente de esta forma, buscará constantemente la
mejor manera de ir solucionando los conflictos, de entretenerse
juntos y de crecer como personas. Es decir, de amar y ser
amado.
Cuando se ha ido haciendo este proceso y se ha llegado al
compromiso, es que el acto sexual se transforma en un acto
plenamente humano y la persona corre menos riesgo de sufrir
decepciones, frustraciones, con miedo a volver amar, a entregarse
y quedar herida en su autoestima.
Creemos que el más expuesto a sufrir estas heridas
es el adolescente, cuando entra en relaciones sexuales, ya
que ellos se entregan más por un estado de enamoramiento,
el cual es frágil y poco realista. El enamoramiento
ve lo que quiere ver del otro y tiene un halo de fascinación
que hace sentir que esto es el amor y que no pasará;
que no requiere de ningún esfuerzo para ser feliz
y que los encuentros sexuales generarán una mayor
intimidad y unión. Es más bien una sensación
de intimidad, pues ésta se construye en el tiempo.
La verdadera intimidad, donde el acto sexual es un complemento
de ella, se logra cuando la persona es capaz de ir mostrando
su interioridad -sentimientos, pensamientos, historias personales-.
Es más fácil desnudar el cuerpo que desnudar
el alma, pero sólo cuando se desnuda el alma primero
es cuando la desnudez física tiene sentido y puede
perdurar en el tiempo. Es como decir “no prometas con
tu cuerpo lo que no puedes prometer con tu afecto, inteligencia
y espíritu”. Es tener claro que “no existen
condones para el alma”, un alma que está aun
frágil y sin saber bien por dónde se va ir
manifestando.
En el proceso de las "cuatro C" está la
clave de una sexualidad libre, responsable y que hará más
feliz a las personas porque los capacitará para satisfacer
la necesidad más intrínseca de todo ser humano
que es amar y ser amados.
PORNOGRAFIA
Desde hace algunos años, una auténtica ola
sexual ha invadido el mundo se han abierto numerosos comercios
dedicados exclusivamente a lo sexual, además, el teatro,
el cine, las revistas y la televisión, nos ofrecen
abiertamente escenas que no hace mucho eran consideradas
inmorales y delictivas.
Los defensores de la pornografía invocan el derecho
a la libertad en el arte. Es indudable que no siempre es
fácil distinguir entre el arte más o menos
erótico, en le que también hay que contar con
la evolución de las normas y costumbres, y la pornografía.
“La pornografía consiste en retirar los actos
sexuales, reales o simulados, de la intimidad de sus protagonistas,
para exhibirlos ante terceros de manera deliberada. En esta
conducta la persona es denigrada ya que pasa hacer un objeto
de placer antes que de amor, su valer esta dado solo por
su dimensión física, lo único que importa
es dar paso libre a los instintos para que, sin estorbos
ni barreras como la del pudor, provoquen en ellos excitaciones
y sensaciones, lo que siente, piensa, la historia personal,
los valores, sueños e ideales de las personas no son
tomados en cuenta, es decir se transforma en un objeto desechable.
Se distingue del erotismo
porque no toma a la persona en su totalidad se caracterizándose por su falta de amor
e incita al acto sexual en su mero aspecto físico.
Los motivos eróticos en el arte se han dado en todos
los tiempos y culturas. La pornografía, en cambio,
aísla y acentúa excesivamente lo obsceno, con
ruptura del equilibrio artístico.
Hoy se ha pasado, además, a la pornografía
dura y violenta, acompañada de toda clase de perversiones
sexuales.
La pornografía no es inocua y tiene sus efectos en
las personas las cuales pueden ser:
Fortalecer
las tendencias existentes, como los casos de perversiones.
Afecta
principalmente a personas inmaduras, limitando y desviando
su desarrollo psicológico normal y la formación
de una identidad sana
Induce a franquear barreras y puede llegar a promover delitos y violencias
sexuales (especialmente la pornografía dura)
Paraliza la sensibilidad de las personas hasta hacerlos moral y personalmente
indiferentes a los derechos y dignidad de los demás (la pornografía
blanda)
Crea dependencia y empujar a la búsqueda de material cada vez
más excitante y perverso.
Aumenta
la probabilidad de adoptar comportamientos antisociales
Dificulta la capacidad de distinguir entre lo sano y esperable y lo
alterado, anormal o infrecuente en los niños y adolescentes.
Favorece la sexualidad precoz en los niños.
Creemos que es importante
que los padres estén atentos
a lo que ven sus hijos, ya que ellos son los mas vulnerables
hacer dañados, provocando una visión empobrecida
y deshumanizadora de la sexualidad y del ser humano, y dejando
impreso en la memoria del niño imágenes que
pueden a futuro dificultar su vida sexual plena con la persona
que realmente se ama y se desea compartir una vida y formar
una familia.
¿Qué Hago?
Constantemente nos llegan
consultas de padres y profesores sobre el tema de la masturbación.
En términos generales y sin entrar a considerar aspectos morales o éticos,
hay dos puntos fundamentales que se deben considerar al hablar de masturbación;
1) La etapa de desarrollo: La masturbación tiene distinto significado
según la etapa de desarrollo en que se produzca.
Durante
la infancia (0 a 9 años aprox.) la masturbación no tiene
un significado erótico, sino que solo se busca una sensación placentera,
como puede ser el chuparse el dedo. Si la masturbación es muy habitual,
puede deberse a muchas causas, desde falta de actividad, enfermedades como una
infección o problemas psicológicos como ansiedad, falta de afecto,
etc...
En estos casos, lo que se debe hacer es determinar la causa (si la hubiere) y
distraer de la actividad, sin calificarla de sucia o cochina.
Durante
de pre-adolescencia, (10 a 12 años aprox) la masturbación
esporádica sigue siendo un juego sin repercusión afectiva y sin
contenido erótico. Si se hace habitual y el niño deja de hacer
otras cosas por masturbarse, es necesario detectar la causa que provoca la conducta
en el niño, ya que siempre será un síntoma de algo.
Durante
la adolescencia (13 a 20 años aprox) es muy importante distinguir
si la masturbación es una conducta esporádica o habitual, incluso
compulsiva.
La masturbación es siempre una búsqueda egocéntrica y solo
física del placer sexual, pero si se hace habitual es importante averiguar
qué la motiva y dar solución a la causa que la origina, más
que atacarla abierta y frontalmente.
Aquí el peligro es que el adolescente se mantenga encerrado en si mismo
y restrinja su socialización, haciendo más difícil el salir
de sí que debe realizar el joven para dejar atrás su egocentrismo
y poder amar.
Durante
la vida adulta, puede ser una forma de compensar frustraciones o un síntoma
de inmadurez, de dificultades para comunicarse o para establecer relaciones sexuales
verdaderas.
Por lo tanto, la masturbación no es igual para cada etapa del desarrollo
y esto no se nos debe olvidar nunca cuando enfrentemos este tema con los niños
o los adolescentes. No debemos mirarlo bajo el prisma de los adultos, sino darle
el significado correcto según la edad.
2) Consecuencia y no Causa: La masturbación habitual y/o compulsiva en
cualquier etapa de la vida es síntoma de una causa más profunda.
No nos quedemos en la conducta masturbatoria sino que interpretémosla
como una señal. Si por normalizar la masturbación pensamos que
es sólo una conducta natural e inocua, nos perderemos muchas veces de
detectar problemas más profundos.
No demonicemos la conducta masturbatoria, pero tampoco la ignoremos. Puede ser
una señal.
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