9.- ¿Es eficaz
el condón?
Reflexiones sencillas
pero que dan una visión completa, y focalizan la prevención
del sida. Fantástico artículo de opinión
aparecido en Argentina, en el diario La Nación, escrito
por Hugo Obiglio.
Nuevamente los medios de comunicación abordan el tema del sida con la
equivocada aunque pienso que sana intención de insistir en que la prevención
y control de esta pandemia pasan por ofrecer al ciudadano aquello que ha dado
en llamarse "sexo seguro".
El mismo lo acuñan los organismos internacionales vinculados directa o
indirectamente con la salud, al identificar al preservativo como la herramienta última
del "sexo seguro". Parecería que una vez más se hace
realidad el popular dicho: "No hay mejor sordo que aquel que no quiere oír".
Por un lado, la ciencia ha demostrado sin lugar a dudas, con estudios que responden
a protocolos de avanzada, que no encuentra en el componente del preservativo
una barrera infranqueable.
Distintos trabajos afirman en un meta análisis que en el mejor de los
casos su eficacia no sería superior al 88%. Esto implica que existe una
posibilidad de contagio en cada relación de un 12%. Si estos números
los enfrentamos con las situaciones de patologías preexistentes, de parejas
múltiples, de improvisación en su utilización, de fallas
de calidad, etc.,el riesgo de su utilización aumenta geométricamente.
Cada año que pasa, la venta y la distribución, en muchas ocasiones
gratuita, de preservativos se incrementan significativamente, a pesar de lo cual
los organismos internacionales nos revelan que el aumento de enfermos es creciente
(alrededor de 40 millones).
Meses atrás, un grupo de científicos en el denominado "programa
ABC"(Abstinence, Fidelity and Condon; en español: Abstinencia, Fidelidad
y Condón) afirmó que de ahora en más la lucha contra el
HIV debía pasar por la abstinencia, la fidelidad y el preservativo.
Ahora bien: creo un deber afirmar que debe eliminarse de la propuesta el tercer
elemento: el preservativo, porque, insisto, por un lado la ciencia y la tecnología
de avanzada no han podido demostrar su seguridad.
Un ejemplo de lo que debería promoverse lo constituye Uganda, cuando aplicando
una lógica preventiva basada en la educación en la abstinencia
logró reducir en un dígito (del 15% al 5%) la transmisión
del HIV. Hablar con la verdad es duro; quien intenta hacerlo se compromete con
ella.
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